María Magdalena (Jn.20,10-18 ) - SI TU SUPIERAS

"Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?"

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella les contesta: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto." Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: "Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas? Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: "Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré." Jesús le dice: "¡María!" Ella se vuelve y le dice: "¡Rabboni!", que significa: "¡Maestro!" Jesús le dice: "Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro."" María Magdalena fue y anunció a los discípulos: "He visto al Señor y ha dicho esto."

Canción a María Magdalena - P. Cristobal Fones



Canción a María Magdalena - P. Cristobal Fones

Todo mi pasado
queda olvidado
Siento en el alma paz.
Su amor, mi alma limpió

y mis culpas borro.
Esta noche tranquilo estaré
Pecador fui más supe amar
¡Oh Señor! ¡oh Jesús!
Con mis lágrimas tus píes bañé

Yo no sé como amarlo,
me impresiona mirarlo,
él no es un hombre más,
aún cuando ríe, y llora también
en su mirada está la verdad.

Quisiera llorar,
quisiera gritar,
no puedo expresar
que cambió en mi,
y a el mi vida entregué,
sólo a el seguiré.

Cuando sus ojos me miran,
veo puertas abrirse
y al entrar veo una luz
que me ciega y veo
que esa luz es el,
me invita a seguir y siento paz... y siento paz
y siento paz... y siento paz.

El silencio de Dios y el sufrimiento (Rm.8,28-39) - Pbro. Miguel Pastorino - "SI TÚ SUPIERAS"




Si Dios está conmigo, quién contra mi ?

Hombre de poca Fe, porque dudaste ? (Mt 14,22-36)- Diac. Jorge Novoa

Compartido Generosamente por el Pbro.MIGUEL PASTORINO, del programa "SI TU SUPIERAS", que se emite en AM 770 Radio Oriental, de Lunes a Viernes, de 18 a 19 hs.


Medita esta Palabra Viva, el Diácono Jorge Novoa.

Discipulos de Emaús (Lc 24, 13-35) - Diácono Jorge Novoa - "SI TU SUPIERAS"


Estás desanimado, triste ... ánimo, levantate ... Jesús está VIVO !!!
Jesús se acerca a los discípulos que van camino de Emaús, también se acerca a tí, y probablemente como ellos, tú no lo reconozcas. Te invito a escuchar la meditación y a orar con nosotros...



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El árbol se conoce por sus frutos (Lc.6,43-46) - Diác.Jorge Novoa - SI TÚ SUPIERAS


Pan de Vida (Jn.6,52-69) - Pbro. Miguel Pastorino - "SI TU SUPIERAS"


Los 2 caminos - Salmo 1


Los 2 CAMINOS (Salmo 1) - Diácono Jorge Novoa
SI TU SUPIERAS

¡GLORIA Y ALABANZA A TÍ, SANTÍSIMA TRINIDAD, ÚNICO Y ETERNO DIOS!



Tanto amó Dios al mundo (Jn.3,16-18) - Pbro. Miguel Pastorino

¡GLORIA Y ALABANZA A TÍ, SANTÍSIMA TRINIDAD, ÚNICO Y ETERNO DIOS!

Bendito seas, Padre, que en Tu infinito Amor
nos has dado a Tu Hijo Unigénito,
hecho carne por obra del Espíritu Santo
en el seno purísimo de la Virgen María
y nacido en Belén hace dos mil años.
Él se hizo nuestro Compañero de viaje
y dio nuevo significado a la historia,
que es un camino recorrido juntos
en las penas y los sufrimientos,
en la fidelidad y el amor,
hacia los cielos nuevos y la Tierra nueva
en los cuales Tú, vencida la muerte, serás Todo en todos.

+ Oraciones en El Camino de María


No se puede servir a dos señores (Mt.6,24-34) - Pbro. Miguel Pastorino - "SI TU SUPIERAS"



«Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero. «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal.

La Vida Eterna (Jn.17,1-3) - Pbro. Miguel Pastorino - "SI TU SUPIERAS"




17:1 Después de hablar así, Jesús levantó los ojos al cielo, diciendo:
"Padre, ha llegado la hora:
glorifica a tu Hijo
para que el Hijo te glorifique a ti,
17:
2 ya que le diste autoridad sobre todos los hombres,
para que él diera Vida eterna
a todos los que tú le has dado.
17:3 Esta es la Vida eterna:
que te conozcan a ti,
el único Dios verdadero,
y a tu Enviado, Jesucristo.


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Como transforma nuestras vidas el Espíritu Santo (Jn.14,15-21) - P.Miguel Pastorino




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La promesa del Espíritu Santo

14:15 Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos.
14:16 Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes:
14:17 el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conocen. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes.
14:18 No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes.
14:19 Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán.
14:20 Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí y yo en ustedes.
14:21 El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él".

29 setiembre - Santos Arcángeles - Miguel, Gabriel y Rafael

Evangelio (Jn.1,47-51) - aciprensa

Veréis a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre
(Juan 1,47-51)

En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: "Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño." Natanael le contesta: "¿De qué me conoces?" Jesús le responde: "Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi." Natanael respondió: "Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel." Jesús le contestó: "¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores." Y añadió: "Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre."

Homilia de Fray Nelson Medina O.P.


Santos Arcángeles - aciprensa




LOS ÁNGELES EN LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN

Es oportuno notar que la Iglesia honra con culto litúrgico a tres figuras de ángeles, que en la Sagrada Escritura se les llama con un nombre.

El primero es Miguel Arcángel (Cfr. Dan 10, 13.20; Ap 12, 7; Jdt. 9). Su nombre expresa sintéticamente la actitud esencial de los espíritus buenos: 'Mica-El' significa, en efecto: '¿quien como Dios?'. En este nombre se halla expresada, pues, la elección salvífica gracias a la cual los ángeles 'ven la faz del Padre' que está en los cielos.

El segundo es Gabriel: figura vinculada sobre todo al misterio de la Encarnación del Hijo de Dios (Cfr. Lc 1, 19. 26). Su nombre significa: 'Mi poder es Dios' o 'Poder de Dios', como para decir que en el culmen de la creación, la Encarnación es el signo supremo del Padre omnipotente.

Finalmente el tercer arcángel se llama Rafael. "Rafa-El' significa: 'Dios cura', El se ha hecho conocer por la historia de Tobías en el antiguo Testamento (Cfr. Tob 12, 50. 20, etc.), tan significativa en el hecho de confiar a los ángeles los pequeños hijos de Dios, siempre necesitados de Custodia, cuidado y protección.

Reflexionando bien se ve que cada una de estas tres figuras: Mica-El, Gabri-El, Rafa-El reflejan de modo particular la verdad contenida en la pregunta planteada por el autor de la Carta a los Hebreos: '¿No son todos ellos espíritus administradores, enviados para servicio en favor de los que han de heredar la salvación?' (1, 14).

María visita a su prima Isabel - Diác. Jorge Novoa - SI TU SUPIERAS



María visita a su prima Isabel, ella lleva en su vientre a Jesús, nuestro Señor y Salvador, hoy quiere visitarte a ti, y también quiere traerte noticias sobre Él. Te invito a contemplar la escena, y a orar con nosotros...



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¿Qué ves que no veo?

Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net
¿Qué ves que no veo?
¿Cuál es la trayectoria que lleva a la dureza de corazón? ¿Qué escamas cubren mis ojos o tapan mis oídos?

El corazón puede endurecerse. Los ojos, entonces, pierden la capacidad de ver lejos, de mirar adentro. El alma llega a vestirse con una costra de dureza, de indiferencia, de apatía, de desamor, de críticas enfermizas.

¿Por qué ocurre esto? ¿Cuál es la trayectoria que lleva a la dureza de corazón? ¿Qué escamas cubren mis ojos o tapan mis oídos?

Los golpes de la vida, las ambiciones, los rencores, las envidias, los deseos de placer y de comodidad, las perezas, los orgullos, endurecen el alma hasta extremos insospechados.

Frente al mal que nos rodea, frente a las pasiones que surgen desde dentro, necesitamos aire puro, ideales nobles, enseñanzas llenas de dulzura y de amor auténtico, para romper corazas de indiferencia, para abrir horizontes de ternura, para aprender a ver “con los ojos de Cristo” (cf. Benedicto XVI, encíclica “Deus caritas est”, n. 18).

Es entonces cuando veo que necesito acercarme a Ti, Dios mío, para preguntarte: ¿qué ves que yo no veo?

Sólo Tú puedes sacarme del abismo del pecado. Sólo Tú puedes quitar las escamas de mis ojos. Sólo Tú puedes enseñarme a vivir como los niños, para entrar un poco, ya en esta vida, en el Reino de los cielos (cf. Mt 18,2-4).

En este día, con sus prisas, con sus pausas, con sus momentos exaltantes y con sus angustias, necesito escuchar tus palabras, abrirme a tu luz, dejarme curar.

Entonces seré capaz de ver de modo diferente, de mirar como Tú a los hombres, al mundo, a mí mismo. Sentiré que la misericordia es la palabra que más ayuda. Me dejaré transformar según tu Corazón, manso y humilde. Descubriré horizontes de belleza y de esperanza, porque empezaré a verlo todo, un poquito, como Tú.