El hijo que queria volver a la Casa del Padre - Luis Alfredo Diaz
Oración de Consagración - P.Héctor Espósito
Las 3 Avemarías

La Virgen María prometió a Santa Matilde y a otros Santos, que quién rezara diariamente tres(3) Avemarías, tendría su auxilio durante la Vida y su especial asistencia en la hora de la muerte, presentándose a esa persona en su hora final con el brillo de una belleza tal que el sólo verla lo consolaría y le comunicaría las alegrías del Cielo.
Modo de Practicar
TODOS LOS DIAS, REZAR ASI:
3.-) ¡AVEMARIA! …
Finalizamos con un Gloria:
(Gloria Al Padre Y Al Hijo Y Al Espíritu Santo Como Era En Un Principio Ahora Y Siempre Por Los Siglos De Los Siglos Amen.)
La siguiente Jaculatoria fue indulgenciada por San Pío X, y la recomendó rezar junto con esta devoción:
¡Oh María, por tu Inmaculada Concepción, purifica mi cuerpo y santifica mi alma!
Refiriéndose a que Maria es un Misterio transcribo el inciso “b”
B) por disposición divina.
Dios Padre a pesar de haberle comunicado su poder, consintió en que no hiciera ningún milagro al menos portentoso durante su vida.
Dios Hijo a pesar de haberle comunicado su sabiduría consintió en que Ella casi no hablara.
Dios Espíritu Santo a pesar de ser Ella su fiel Esposa consintió en que los Apóstoles y Evangelistas hablaran de Ella muy poco y sólo cuanto era necesario para dar a conocer a Jesucristo.
…
23. Dios Padre creó un depósito de todas las aguas y lo llamó mar.
Creó un depósito de todas las gracias y lo llamó María.
El Dios omnipotente posee un tesoro o almacén riquísimo en el que ha encerrado lo más hermoso, refulgente, raro y precioso que tiene, incluido su propio Hijo. Este inmenso tesoro es María, a quien los santos llaman el tesoro del Señor, de cuya plenitud se enriquecen los hombres.
(extraído de : Las tres Avemarías )
Regina Coeli
G: Reina del cielo, alégrate, aleluya.
T: Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.
G: Ha resucitado según su palabra, aleluya.
T: Ruega al Señor por nosotros, aleluya.
G: Goza y alégrate Virgen María, aleluya.
T: Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.
Oremos:
Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. (tres veces)